8 de junio de 2006

Que la imagen de alguien ya nunca se pose en nuestras pupilas parece improbable en una ciudad como esta, tan indigente de recovecos, tan aquí nos conocemos todos. Y sin embargo, sucede: hay gente que se nos cae de las agendas, gente cuya voz jamás vuelve a asomarse a nuestros oídos, gente que, de una vez y para siempre, hace sonar una llave en una cerradura…

Así ocurre: en un momento están y al siguiente, como por un pase de magia, se esfuman sin dejar siquiera una estela tras de sí. Pero pese a esta carencia algo subsiste, flotando, disperso, algo que en cuanto alcanza cierta concentración se asienta en el pecho, desde donde asciende hasta la garganta y allí permanece. Algo que acaso sólo encuentre salida en los poemas que les escribimos a esos, los que sigilosos, desertaron de nuestras vidas.

6 comentarios:

Fragaria Vesca dijo...

¡Qué grato seryulinizar en estas palabras suyas! Bienvenido a la blogósfera. Lo ayudaré en lo que esté a mi alcance (ojo que no es mucho, mire que tengo bracitos cortos). Y sí, mal que le pese, pondré el link a su blog en el mío, así un par de personas más conocen su artesanía verbal, ¡qué carancho!

la natu dijo...

Cuestiòn de perspectivas: ¿El resto de la gente decide evaporarse?¿En realidad esa gente nunca estuvo y eran "ficciòn"? ¿Uno fue quien nunca estuvo y desapareció silvando bajito y dejando algùn rastro? Dependerà. Pero uno està en donde más se lo extraña y recuerda...su hogar está en mi alma y por siempre!!!

laurita dijo...

Soy una desertora, lo acepto. Pero sigo siendo rapaz, siempre. Y presumo de serlo, donde sea. Y celebro por adelantado la presencia, allá adelante, cuando sea. Por donde vaya, inevitablemente, llevo colgados de mí a los sigilosos desertores de ayer.
Gracias por propiciar este encuentro. Un placer leerlos. De las crónicas llegué a los "dulces" (traducción simultánea obligada acá en chile) y, de allá, acá.

PS. Odio, sin embargo, esta máquina.

sergio dijo...

Laurita querida: confieso que me desconcertó, absolutamente me desconcertó, tu comment. No entendía ni lo de tu rapacidad, ni lo de las crónicas, ni lo de los dulces, hasta que de repente la luz se hizo... No es la Lau Ponce, me dije, sino la pequeña rapaz, la caída de las agendas, la volatilizada en un mundo al que jamás personas como nosotros tendrán acceso, o sí, quién sabe... En cualquier caso, es un enorme placer saber que anda por ahí y que cada tanto tendremos noticias suyas. En este, mi planeta, será siempre bienvenida. Besos.

lau ponce dijo...

dice laura ponce:
sergio querido ahora sí soy yo tu lau ponce, no soy rapaz pero sé quién es. te quiero mucho y me alegro que te acuerdes de mí.

Dr. K dijo...

Me encanta mirar los posts antiguos, y este me llamo la atención. No sólo la idea de que alguien desaparezca de nuestro mundo con tanta facilidad, sino tambien la posibilidad de desaparecer uno del mundo de los demas...y sí, a mi también me llama la atención que en esta ciudad tan "pueblo chico, infierno grande", exista todavia una esperanza de anonimato, tan codiciada por estos lugares, y tan subestimada en las grandes metropolis