29 de julio de 2009



Y el mundo no vino.
Días y días
sin que nada sucediera
salvo esta urgencia porque se acercara,
tocara mi puerta. Pero ya lo dije:
el mundo no vino. Ni siquiera
bajo la pálida forma
de un llamado telefónico
o de un signo en el cielo.
Días y días,
y aunque el mundo no vino,
sobreviví. Ninguna palabra
más ajustada, pienso
para nombrar este estar sin estar,
este estar solo en la espera del mundo.
Sospecho además, debería
aclimatarme a ellas, que acaso anuncian
otras soledades,
otras esperas por venir.

20 comentarios:

Nituni dijo...

Hace como 10 años, yo escribia cosas similares. Hasta que me cansé de esperar. Todos tenemos un limite de paciencia.

Proyecto María Castaña dijo...

Por fin la decisión de tu yo lírico a ser yo y no un ente enmascarado. Me gustan las repeticiones melodramáticas del poema, la soberbia de esa voz que clama por el mundo... mejor que venga a través de humildes imágenes o intermediarios, ¿no? Y por fin la autentica tristeza que encuentra la clave, hacia el final, para emocionar a esta lectora: habrá que aclimatarse en ese desierto de soledades con todas las dificultades que implica sobre todo si uno anda desnudo y a los tumbos en esto de esperar y caer.

sergio dijo...

Nituni:

¿todos tenemos un límite de paciencia?

Nituni dijo...

Le juro que si.

Proyecto María Castaña dijo...

¿El límite de la paciencia? Nada más simple: es el borde de la locura.

sergio dijo...

¿El borde de la locura que es el inicio de las pastillas?

sergio dijo...

Ah, la de la foto no soy yo. Es Ingrid Thulin en El silencio de Ingmar Bergman. Esa sí que enloqueció esperando que Dios le hablara...

Proyecto María Castaña dijo...

El inicio de las pastillas es encontrar un lápiz de color verde manzana (¡qué lindo!) para dibujar de nuevo, solo un paso más allá de nuestros talones, el límite de la locura y la paciencia.

Nituni dijo...

En serio? Hubiera jurado que eras vos en la foto.

Hernán Schillagi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Hernán Schillagi dijo...

Amigo: me he demorado en comentar, porque estuve paladeando el poema. De buenas a primeras me gustó. Tiene un ritmo hipnótico y casi de canción con estribillo (austero como debe ser en los poemas): el mundo no vino. Aaah!

Charlamos por sms el tema del título: ¡es vital para un post! Dentro de un libro es una cosa, el ámbito se crea por el suceder de los poemas y, tal vez, del título de la obra o el capítulo. Acá nos largás una foto remota y el poema sin cabeza real. Pero en fin, uno se engancha igual. Sobre todo por el melodrama que lo sustenta: la espera/desespera.

Un par de cositas (no quiero ser pesado, pero se impone porque no las entiendo o no me convencen):

*Qué áspero suena (en el devenir sonoro del poema) ese "aclimatarse". Parece un injerto: "como una Kawasaki en un cuadro del Greco...", diría Sabina. Hasta "telefónico" queda hermoso y justificado, pero el otro no me convence.

*Los últimos 4 versos se vuelven confusos. Dice:

Sospecho además, debería
aclimatarme a ellas, que acaso anuncian
otras soledades,
otras esperas por venir.

Entonces, ese "ellas" ¿a qué femenino plural (anterior o posterior) hace referencia? No lo entiendo. Sobre todo porque no existe ese sustantivo en el poema!

Por otro lado, ¡¿por qué esa acumulación de plurales justo al final?! No remiten a nada concreto y son palabras muy vacías de contenido, simplonas: "soledades", "esperas". Tan leves que frivolizan lo dicho antes.

Lo demás, ya lo dije, me encanta y me lo imagino leído en una performance en un bar pequeño de la Alameda y robando algún suspiro.

Anónimo dijo...

Se espera, se espera que la lluvia pase...se espera...La pregunta: ¿qué se espera verdaderamente? Lo que llega no es lo que se espera nunca, porque inevitablemente necesitamos esperar...algo...a alguien...

Anónimo dijo...

Se espera, se espera que la lluvia pase...se espera...La pregunta: ¿qué se espera verdaderamente? Lo que llega no es lo que se espera nunca, porque inevitablemente necesitamos esperar...algo...a alguien...

sergio dijo...

Nituni:

La verdad es que si no fuera por los cabellos rubios y la piel tan blanca y los pechos esos y los ojos claros, te diría que soy un calco de la Thulin.

sergio dijo...

Hernán: como le dije via sms, dio en las teclas. Los puntos que ud ve flojos son los que yo vi flojos, pero soy tan flojo que no los corregí. prometo hacer algo.

sergio dijo...

Hernán:

ah, gracias por tomarse el trabajo de analizar mi textito. (Igual, es lo que espero. Ya sabe que ud es mi Alicia Genovese favorita. Pero que no se enteren ni Paula ni Cecilia. Ja)

sergio dijo...

Anónima:
la espera por la espera es terrible pero, como ud dice, inevitable. el día que no esperemos nada será aquel en que miremos crecer las flores desde abajo (Patricio Rey dixit)

Proyecto María Castaña dijo...

¡¡¡Ya!!! ¡¡¡De nuevo lo de la Alicia Genovese!!!

La próxima, como los emperadores en el circo, mi crítica va a consistir en levantarte o bajarte el pulgar.

¿¿Qué le pasa al Hernán con "aclimatarse"?? No encuentro un sinónimo que sea más adecuado que el uso de esa palabra.

Hernán Schillagi dijo...

Paula: un poco de ánimo, ¿no ves que lo hace a propósito? Lo bueno es que yo no quiero serlo. Pero estas cosas se "imponen" ;-)

Si lo del pulgar romano lo decís por mis comentarios a los textos de Sergio, creo que leés mal o sesgadamente, ya que siempre intento observarle lo positivo y lo negativo (entendido como lo que tiene que trabajarse). Así que nada de sentencias de muerte o gloria.

Ah, y en la poesía las cosas no se arreglan con débiles sinónimos. La búsqueda va por otro lado.

Finalmente, el que tiene la última palabra es el poeta. Los de afuera somos un palo blanco.

Anónimo dijo...

Leí tu texto y se me vino a la cabeza lo siguiente:
Sola y su alma

Una mujer está sentada sola en su casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo; todos los seres han muerto. Golpean la puerta

Besos Carolina