5 de agosto de 2009

SIESTAS MENDOCINAS



A falta de nombre más reconocible, la llamaremos “Cuatro de copas I”. “Cuatro de copas I” testea su supuesto embarazo frente a las cámaras. Mientras, en clandestina escucha telefónica, “Cuatro de copas II” pone en duda la co-autoría de “Cuatro de copas III” en el supuesto fruto del vientre de “Cuatro de copas I”.
Y Suller o Pradón -para el caso es lo mismo-, perdidos el cuarto de hora y la cintura, urgidas, desesperadas por una renovación de su contrato con las luces.
Y una procesión de culitos magros, duros como piedras pero pequeñitos, provocando la cascada de babas que emerge de las fauces del padre de familia que oficia de conductor.
Y la Nazarena de mi corazón, lacrimosa y empastillada, arrastrando su séquito de “el hombre de mi vida”, “lo hago por mis hijos”, aguijoneada por punzante dilema moral: tener o no tener…¡códigos!
Y yo, miserable desde que no veo tus ojos, ansioso de que la sangre llegue al río, lo desborde; que esta siesta insomne merezca la pena.
Y ojalá fuera solo yo el tonto que tan tontamente despilfarra sus vacaciones forzadas por la pandemia. Pero no. Bien me sé miembro de una secta multitudinaria: la de los que cada día reciben su dosis de adrenalina echados frente al televisor.

10 comentarios:

Proyecto María Castaña dijo...

Estamos conectados. De algún modo, un poco más variado, mi post habla también de la tv de la tarde.
Más que adrenalina, la cajita boba es un buen transmisor de dopamina: te deja anestesiado mal.

Nituni dijo...

Por favor, queridisimo Sergio, digame que usted no mira esas pedorradas! Se lo suplico!

sergio dijo...

Nituni: sé que estoy destruyendo mi imagen, pero la realidad es que si, veo estas porquerías. Y bueno hijo mío, ustedes allá en las francias tienen a la Huppert, a la Ardant, a la Deneuve, a la Binoche, a la Beart, a la... Nosotros por estas tierras debemos conformarnos con cuatros de copas varios, más suller y pradón y nazarena y moria y algún que otro gato loco. Así de dura en la vida.

sergio dijo...

Pau; a veces uno necestia una dosis de dopamina. Anestesiarse para olvidar que Macri y de Narváez son cada vez más poderosos, que la Sociedad Rural es tan asquerosa como siempre, y varios etc más. Y como yo no tengo farmacia, me conformo con Rial, Canoisa y acólitos.

Hernán Schillagi dijo...

Sergio: yo soy miembro activo de la secta "Las Venturas de Rial". Había veces -en estas forzadas vacaciones- que con Cecilia estábamos por irnos a dormir la siesta (después del cappucchino), pero la amenaza de una desbocada visita de Moria, el suspenso del último romance de Tinelli o las cizañas feroces que metían entre las obras de teatro (suspendidas por la emergencia sanitaria) nos demoraba la partida hasta que una red de babas chimenteras nos tenía atrapados sin salida.

Mi gran sorpresa (y ahora lo entiendo) fue mandarte un sms a las 15:45 y... que me lo contestés inmediatamente y no después de tu siesta de 4 horas. Pero tengo "códigos" y no digo más, jaja!

Hernán Schillagi dijo...

Ah, debés ser la primera persona a la que le permito que me diga "Hernancito", y encima por escrito! Eso sí, tiene fecha de vencimiento ;-)

Hernán, el duro.

Anónimo dijo...

Empecemos la revolución. apaguemos el televisor, por lo menos eso es algo que todavía podemos elegir. O por lo menos a la hora de la siesta. te extraño lindo!

Anónimo dijo...

aaaah, la del comentario anterior: Carolina Ciocco

Proyecto María Castaña dijo...

¿Apagar la televisión? No, es la música de fondo de mi vida, seria como quedarme sorda... Eso sí, a Rial ya lo archivé, empecé a trabajar y cuando recaló a esa hora en mi casa, Morfeo es más poderoso y me da sueños más interesantes que la pelea de la Vives con la Tota Santillán.

sergio dijo...

Gracias a todos por comentar. Lo de apagar la tele parece una buena idea. Yo veo muy poca. Sólo en las vacaciones y no sé por qué me enganché con eso. Habitualmente me pone muy nervioso. Igual, está bien que la tele entretenga. Si queremos cultura, para eso están los libros.