12 de abril de 2010

LO FATAL



Detrás del pavor a las veredas atestadas
detrás de cada distracción al cruzar las calles
detrás de la necesidad de nombres y biografías
yace la tierra del pueblo. El cepillo de
la cultura, el cepillo de las noches de
los bares en vela nada pudieron con ella
que está en mí, me es, la soy. Como la soy y me es
me autoriza a hablar de sus acequias
donde no hay duendes como recitan los poetas
y lo único que flota es el cadáver de
un pesticida, sus bodegas
donde al dictado de la moda liban alegres
caballeros y el único borracho es un peón
golondrina puesto a volar por el pie del amo
también él un caballero alegre. Fuere
donde fuere esa geografía me acompañará.
Y este saber que tan mal le supo a mi juventud
hoy es simple, tan simple como una certeza.

6 comentarios:

Hernán Schillagi dijo...

Escena típica: vamos por la ciudad, llegamos a una esquina y la pasamos sin mirar lo suficiente y los bocinazos y las frenadas nos ponen en nuestro lugar. ¿Cuál? El de "Mamerto llegó del campo".

Y sí no hay esmalte que disimule esa tierra de "las uñas del alma" (¡ay, por qué usa ese término!) Ya lo hemos discutido antes, así que lo dejamos pasar.

Al mismo tiempo me interesa cierta parodia y doble filo con el que Ud. se divierte. El denostado color local, los términos infectos (o ñoños) como "acequias", "duendes", etc., hacen del poema una complicidad, que de ser lo contrario caería en lo trillado y el lugar común.

Paula Seufferheld dijo...

Me gustan los momentos paródicos del poema, esa revisita que usted hace a los lugares comunes de la poesía mendocina, sobre todo cuando a "duendes" se refiere. (le faltaron los del vino, será porque siempre están durmiendo la curda). Me da un poco de rabia que Hernán se me haya adelantado para retarlo por el término "alma". Ayer cuando lo leí y no había comentarios me dio flojera escribir y no lo amonesté primero. Cámbielo urgente por "ser", "en las uñas de mi ser" queda mucho más sentido... además el alma no existe.
Cada día crece más, Pereyra. Su narratividad, un poco artificial hace un año, se vuelve cada vez más auténtica. Está a un paso de decir "Medrano", "Varilla Blanca" y que a mí se me escape un lagrimón.
Un beso.

Hernán Schillagi dijo...

Sergio: Cambiale ya el título a tu primero libro por éste que se le deslizó a la Paula:

"A un paso de decir Medrano"

¡ME ENCANTÓ! ¡Jaja!

Eso sí, compartí los créditos con la susodicha.

sergio dijo...

La verdad amigos que no sé por qué le tienen tanto miedo a la palabrita alma. Será porque hasta las protagonistas de las telenovelas se llaman así? Es posible. Pero la verdad es que en el contexto en el que la puse me parece que suena bien. Y si suena....vamo andando.

En cuanto al nombre del libro, la verdad es que es muy buena la idea. Inlcuso podría especificarlo más: Aun paso de nombrarte, Varilla Blanca.

Proyecto María Castaña dijo...

Me quedo con el de Varilla Blanca. "Aun paso de nombrarte, Varilla Blanca"... ¡Qué sentimiento! Me suena al tango "Cuartito azul", tan nostalgico y niño.

natus... dijo...

"Pavor a los sitios atestados de gente"...Incomodidad...¿Sentimiento que surge porque uno es el que sobra o porque uno quisiera estar en otro lado...muy lejos de esa gente? Fugarse estando...No siendo...Últimamente soy un simple holograma...