16 de septiembre de 2011

AMICITIA





i
Uno a uno, los amigos
copan mi pensamiento

algunos fuman
otros se preparan un trago
todos eligen el vestuario feliz
para salir a robarle
un souvenir a la noche
que será luego examinado
en largas horas de conversación

y aunque hoy
yo no sea de la partida
imaginarlos me conmueve
me conmueve ser una carta más
de ese mazo delicioso
que unas veces
juntan las manos del destino
y otras, lo echan por el aire.



ii
Aunque cada gesto traduzca
la honestidad de su pena
esta punzada
como antes mi soledad
me pertenece
es solo mía

por el amor que me profesan
fijan su atención en los detalles
procurando dar con el secreto
desde donde procedería el consuelo

pero nada sabrán ellos
de la estocada del tormento
nada sabrán mis amigos
del rechinar de los dientes del miedo

y esta ignorancia es completa
absolutamente justa: siempre extraño
el dolor ajeno es como una escena vista
a través de un visillo de tul.



7 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Serg! ¡Qué bellooooo! Tu amistad es un privilegio, pero el hecho de ser parte de su obra poética es sublimeeeee. Yo solo busco souvenires en la noche para poder tener charlas posteriores cargadas de humor. ¡Brindo por el destino que ha juntado nuestras vidas! ¡Celebro que podamos seguir aumentando y manteniendo esta familia elegida! ¡Te quieroooooooo!

Proyecto Maria Castaña dijo...

Uyy, cómo me hiciste acordar a esa canción de Favio que dice: "mi tristeza es mía y nada más". ¿Por qué seremos tan impenetrables?, ¿Por qué lo que siente el otro, es, simplemente lo que siente el otro? A riesgo de destruirme, quisiera que ese visillo de tul fuera una esponja, que el dolor ajeno me impregnara y conmoviera de verdad. Sentir compasión (en el real sentido de esta palabra) por lo que le pasa al que está al lado. Pero no se puede, hay que sobrevivir y seguir siendo testigo inútil del pesar del otro.

Hernán Schillagi dijo...

Amigo: por fin el poema con la palabra "visillo" que tanto anunciaste, ja.

Muy hermoso el díptico. Muy fluido el primero. Pienso que la noche, más que souvenires, nos cuelga sambenitos, aunque ninguno se ande arrepintiendo por allí de sus pecados.

Sí, es una hermosa familia la que uno va armando gracias al azar, las afinidades y la complicidad. Si la "sangre no es la que tira", en la amistad, por tanto, tira el amor. no hay vueltas que darle.

(Aquí me sobrepongo de mi emoción por sus poemas y le digo que el título del díptico ¿o del post? es un espanto. Ese latín frío, cortante cae un poco en el lugar comun. "De la amistad" sería lo mismo, pero es más criollo. Ya lo dijo Mateos: los títulos son "mi obsesión")

La segunda parte (o poema) viene a oscurecer, como no podía ser de otra manera, lo dicho arriba. El poeta (genéricamente) es un solitario, mira desde afuera como por una (mundo)ventana y, como siempre, su mirada filtra la realidad como por un fino tul.

Gracias por su amistad.

sergio dijo...

Anónima: ¿qué otra cosa puede hacerse con los souvenires que mirarlos, examinarlos con los amigos? ¿qué otra cosa puede hacerse con la familia elegida que celebrarla? Gracias por comentar. Yo, seas quien seas, también te quiero.

sergio dijo...

Paula: acaso sea una suerte no poder ponerse en el lugar del otro. No es que proponga la indiferencia. Pero estar en esos zapatos en ese momento, debe ser una cosa muy jodida. Lo único que nos queda es caminar junto a y permitir que caminen junto a nosotros cuando el viento sople en contra.

sergio dijo...

Hernán: en realidad no sé si son un díptico, son dos poemas escritos en momentos diferentes, reescritos casi al mismo tiempo, y publicados juntos porque me pintó. Respecto del título, es obviamente una ironía porque si hay algo que ignoro completamente es el latín. Supongo que si tuviera que elegir un título en serio no sería ese.
Ah, el que tiene que agradecer su amistad, soy yo. La amistad, la comida y el alimento. Ud me entiende.

Barbado Whisky Matinal dijo...

Bella e íntima. Muy buena. Queda invitado a mi blog. Saludos.