26 de marzo de 2009

CON LA QUÍMICA EN EL CUERPO



I
Con su enésimo cigarrillo, enciende su enésimo pensamiento: “ninguna vida, aun la mía, está del todo perdida. O todas lo están, aun la mía”. Ignora la razón, pero lo piensa. Y luego del paseo por su cerebro, la frase clama por derramarse en tinta. Obediente, lo hace. La escribe. Se pregunta además, si habrá algo en el mundo capaz de saciar esta avidez de palabras que a cada hora de cada día lo asedia. Por supuesto, también esto deviene signos en su cuaderno. En su reducirse a cenizas, el cigarrillo ha alcanzado la plenitud.


II
Es tarde. Y aunque el cansancio lo empuje, demora el momento de llegar a la cama, enfrentar las bestias que acechan al final del insomnio. Para esquivarlas: una pastilla, un cigarrillo. Cada vez, sin embargo, imagina en su lugar la cursilería de un “hoy frente a un puesto de libros pensé en vos”. Tal vez así, bajo el influjo de esas palabras entraría en el sueño como quien entra en una iglesia. Pero como esa voz no llega, y rehuye la película de sus fracasos, apela a la química. Y cuando por fin comienza a apartarse, oye las palabras tan deseadas. Mas es tal la deformidad de los sonidos que se aterra. Entonces, la colilla cae; y él, también cae en la ciénaga del sueño artificial.

8 comentarios:

Proyecto María Castaña dijo...

No sé si te va a gustar la ilustración, ese ser tenía algo de monstruo de Tim Burton que me convenció. Si querés la cambio por una foto más convencional.

Me quedo con la parte II, ese sueño que no llega por el cansancio, ese sueño que se busca limando las asperezas de la ansiedad con algo de químico, esas frases cursis, cuasi-adolescentes, que invocamos como plegarias pero que ya no funcionan para inducirnos a sitios de la subconsciencia feliz... en fin, ese vivir "para qué" que, curiosamente, siempre interroga de noche. Por último, las palabras deseadas, sin la carnadura de la realidad, solo son malos sueños que ningún rivotril pueden enderezar.
Sergio amigo, a veces la empatía duele y clava estacas astilladas.

YOR dijo...

De todas las estratagemas para olvidar, la química es una de las más populares... habla el cuento de muchas realidades... y según ciertos índices: de realidades argentinas.

Hernán Schillagi dijo...

Borges decía que los sueños son ficción. Entonces pienso que si mediante la química dormimos, y así comienza a rodar la maquinaria onírica esos sueños no serían otra cosa que ciencia ficción.

¿Cómo son los sueños que nacen de la probeta del ribotril?

Me gustó la imagen, pero no es lo que importa como para comentarlo o para dedicarle siempre un comentario alusivo de presentación de la que la sube. Eso debería quedar en la cocina de los mensajitos de texto. ¿No les parece?

Proyecto María Castaña dijo...

Clonazepam es el nombre de la droga, Hernán. Rivotril es la marca comercial del laboratorio Roche. Lo cierto es que la probeta de este ansiolítico no genera ningún sueño fuera de los que tiene alguien que no probó este medicamento. "No cruzás las puertas de la percepción ni mucho menos", en el día te baja dos cambios y en la noche te induce el sueño con mayor rapidez. En cierta crisis de mi vida, cada vez más lejana, fue vital. Ahora, que lo estoy abandonando, te puedo decir que no hay nada mejor que un buen malbec con asado.
Yo como cualquier persona "demasiado" sana -practicamente no tengo vicios- le tenía pavor a los psicotrópicos pero, actualmente, están tan bien diseñados que no te producen ningún efecto secundario y, literalmente, "te salvan" de abismos increíbles.

LuisGui dijo...

Tu escrito me ha retrotraído hacia mis coqueteos con el tafil: ¡qué tiempos aquellos! Pero más allá del recuerdo, confieso que he adorado cada palabra, cada frase, cada simbología implícita; incluso me tomé la libertad de copiarlo a mi cuaderno manuscrito.

Siento que el texto grita a través de los silencios superpuestos. Huelga decir lo mucho, mucho que me ha gustado. Me encanta cuando tu prosa se desliza de esa manera.

Un abrazo tropical.

Proyecto María Castaña dijo...

Me alegro que "recuerdes" tus coqueteos con el TAFIL. Es alprazolam, un poco más fuerte que el clonazepam y bastante más adictivo. Digamos que es un medicamento "viejo".
Perdón por toda esta erudición en medicamentos, soy profe de Comunicación y Lengua, pero mi mamá es farmaceútica, ¡Ja!

Proyecto María Castaña dijo...

1º: No puedo creer que a tu asesora de imagen no le comentaras sobre estos cambios. Ha sido una traición horrenda.

2º: Año nuevo, ¿locura total?

3º: Pese a los maliciosos 1º y 2º, me alegro de que ¡por fin! des la cara, Marguerite está muy bien, pero es Marguerite y lo tuyo era casi una usurpación de identidad.

4º: No me gusta el paisaje de fondo, ¿me podés explicar qué significa? Eso sí, están buenas las letras.

En definitiva, están buenos los cambios... PERO NO DECIRME NADA... ESTOY OFENDIDA. Como dice Chiquita: "¿rencorosa? no, ¡memoriosa!"

Fragaria Vesca dijo...

Paraísos artificiales que, a veces, se vuelven infiernos.