
En tanto los lirios mojan sus pies
en las aguas veloces del río de los barcos de papel
cerca del cielo, mil ramas ejecutan
una coreografía forzosamente aprendida
-delicadas como bailarinas de vals
las ramas del sauce
más toscas
las ramas del roble-
pura armonía en esta mañana en este jardín
casi perfecta
excepto por el chirrido del cable de alta tensión
excepto por mis pies que cortan el paso a las hormigas
las obliga a un desvío, a un esfuerzo imprevisto.
2 comentarios:
Soy de la idea que no hay "locus amoenus" perfecto, sino presenta una mínima falla que demuestre que un humano tiene algo que arreglar allí.
La placidez de la perfección -sin intervención- aburre. Como las bellezas histéricas y sin máculas.
Interesante trabajar la intimidad de la anáfora, por pares: así dan la sensación de que no están de música de fondo, sino porque es necesario al sentido todo.
Gracias amigo por el comment. Creo que alguien como yo (léase: el que le ve el pelo al huevo -a propósito, nunca supe lo que eso quería decir-) nunca puede estar del todo conectado, contemplado el mundo como si fuera pura perfección. Cuando estoy a punto, nada, algo sucede que me saca de clima jajaajaj.
Me alegro que le haya gustado el poema.
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